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Curas que han pasado por Radiquero desde los años 50 hasta nuestros días

CURAS QUE HAN PASADO POR RADIQUERO DESDE LOS AÑOS 50 HASTA NUESTROS DÍAS RECORDADOS POR ANTONIO SAMPIETRO Y LOS DIFERENTES ACONTECIMIENTOS ACAECIDOS

El más antiguo Don José Sesé, conocido por “o tintorero de Alquezra”, venía los domingos a decir misa con un burro que ataba en el patio de casa Blas. Se hizo muy mayor y nos enviaron a Don Manuel Nasarre, natural de Velillas, que residió en Radiquero mientras duro su estancia. Con él inicié mi época de escolano “monaguillo” durante varios años. Me enseñó a ayudar y contestar la misa, entonces en latín, la oración inicial decía, “Introibo ad altare Dei” “Ad Deum qui laetificat juventútem meam”. Que traducido es “Iré al altar de Dios” “Al Dios que alegra mi juventud”. Entonces el cura celebraba de espaldas a la gente. Nos enseñaba el catecismo a los niños de la escuela y entre otras cosas, unas canciones infantiles que decían:
“El demonio tiene cuernos y en la mano una sartén, a todo aquel que no cumpla zúrrale bien”. “Al tío Tomasón le gusta el perejil en enero y en abril con más la condición perejil don don la condición”.

Escucha la canción aquí:

 

Mosén Manuel Nasarre era un buen hombre. Fue sustituido por Don José Giné, el cura entonces de Adahuesca que llevaba también Colungo. Por aquel tiempo se había hecho el traspaso de las parroquias que pertenecían a la diócesis de Lérida a la de Huesca, como Colungo pertenecía a Lérida, el obispado de Huesca hizo un reajuste, Mosén Manuel paso a Colungo y Asque y Don José Giné se hizo cargo de Radiquero. Venía a decir misa con el taxi del “cerrudo” de Adahuesca que era el único que había entonces por allí. Fue el impulsor del actual retablo que tenemos en el altar mayor. Hasta entonces las tres imágenes actuales estaban sobre pedestales en la pared. Este hombre se empeñó en que había que poner un retablo. Estaba en Adahuesca la familia Rius de casa “o santero” llamada así porque tenían por Cataluña una empresa de arte religioso, retablos, imágenes, etc. La gente del pueblo estaba en contra, para aquel tiempo era mucho dinero y nadie iba muy sobrado. Pero al final se instaló el retablo. De vez en cuando hacía colectas entre los vecinos y leía en voz alta después del sermón lo que había dado cada uno, con el consiguiente malestar de aquellos que no habían dado nada. No sé cómo se debió pagar aquello, es posible que el obispado, la diputación o algún otro organismo o institución sufragaran todo, porque con las colectas del pueblo seguro que no se pudo hacer. Pero el caso es que el retablo ahí lo tenemos. Hacía reparto de leche en polvo, y cuando nos decía el día y la hora íbamos todos en grupo a Adahuesca, andando por supuesto, nadie tenía coche, y en la abadía, él y la casera nos echaban unos cazos en una bolsa y vuelta para casa.

Procedente de Las Bellostas nos enviaron a Don Mariano Peleato Prad, natural de Tardienta. Este también residió en Radiquero. Nos enseñó a los jóvenes a cantar las misas de Pio X, la de Ángelis y la de difuntos. Con ésta última misa Manolo Gorgonio y yo desbancamos a los cantadores de Adahuesca que se les contrataba para los entierros. Mano a mano cantábamos nosotros la misa. En los días de fiestas solemnes cantábamos la de Pio X entre todos. Era un hombre muy colaborador y campechano, íbamos a parar cepos juntos. Se fue a la marina de cura castrense.

Posteriormente llegó Don Jesús Lacarte pero de este sé muy poco porque yo ya no estaba en Radiquero.

Lo mismo ocurre con Don Rafael Velilla Goded que vino después. La última información que tengo es que estaba a cargo de la ermita de Loreto de Huesca y lo vi en un programa de televisión. Por último y desde hace 45 años

Don José María Cabrero Bastaras natural de Siétamo. Creo que poco podemos añadir a la grandeza de este hombre que todos conocemos, querido y apreciado por creyentes y no creyentes. Solo cabe pedir que nos dure muchos años por su bien y el de todos nosotros y nuestros pueblos, para que con su inestimable ayuda sigamos manteniendo nuestras tradiciones y los pueblos vivos.

Curas y niños en algún lugar entre la Colegiata y las pasarelas, 1920. Procedencia: Presentación Ayerbe Reiné

2 Comentarios

  1. Paco Cónsul

    Excelente relato para que no quede en el olvido y pueda ser recordado por generaciones venideras.
    Buena memoria amigo.
    Abrazos,

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  2. Nuri Gené Galmes

    Excelente recopilación de datos.
    Recuerdo con gran cariño al padre Don Jesús, que es el que estaba cuando yo era cria: y era muy cercano.
    Después mi juventud la recuerdo con Don Rafael, al que llamábamos “el reductor de cabezas” porque había estado en las misiones, caracterizado por su prepotencia, muy distante y nada cercano con la juventud.
    Y por último el Padre Don José María, una excelente persona, cercana y con un corazón inmenso, al que aprecio con todo mi corazón.

    Responder

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