El caso de Radiquero
l visitante que entre en la iglesia parroquial de Radiquero se llevará una triste decepción, pues su aspecto es muy similar al de otras muchas iglesias de
la comarca.

Radiquero sufrió las consecuencias de la Guerra Civil, provocando la destrucción de todos los objetos de valor que existían en su interior. Retablos, imágenes, orfebrería, cuadros, telas, etc, fueron quemados o chafados.

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Interior de la iglesia

De nada sirve lamentarnos cuando ya no hay solución, pero no está de más reflexionar sobre lo absurdo que puede llegar a ser la conducta humana. No olvidemos las numerosas víctimas que murieron por razones injustificables. Si todos pensáramos en ello quizás conseguiríamos evitar que hechos tan tristes se repitieran y así lograríamos forjar un futuro mejor gracias al conocimiento de los errores del pasado.

Todavía los más mayores del pueblo se acuerdan del aspecto que tuvo la iglesia: En todas las capillas había retablos dorados y también en el retablo mayor, ricos candelabros, cálices, etc.Tal vez el valor artístico de estos objetos no fuera enorme, puesto que se trataba de retablos barrocos de XVII o principios del XVIII realizados por artistas desconocidos, pero no por ello hoy dejarían de ser admirados y valorados. También recuerdan la existencia de dos retablos realizados en alabastro y dedicados a San José y a la Virgen del Pilar que fueron derribados por varias mujeres.

Tras la contienda tan sólo se han conservado tres imágenes de pequeño tamaño: dos Vírgenes y un Niño Jesús. Este último se guardó escondido en casa Piquero y
nadie se acordó de que la figura faltaba. Con varios manteles se llegaron a hacer calzoncillos y con una gran bandera aterciopelada se hicieron cuatro cubiertas de cama. También para la Guerra se llevaron las tres campanas que existían.

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Ermita de S. Fabián

Pero la pérdida más lamentable fue la del pequeño retablo que presidía el altar de la ermita de San Fabián y San Sebastián. Pertenecía al círculo de Pedro García de Benabarre y era pintura al temple de huevo sobre tabla. No poseemos datos concretos de la fecha en que se realizó, pero sí debió ser ejecutado a finales del siglo XV.