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este caso afortunadamente no debemos hablar de destrucción pero sí de disgregación y emigración
de buena parte de los frescos que decoraron la cabecera y los muros laterales de San Fructuoso.
La ermita de San Fructuoso se encuentra en el interior del casco urbano de Bierge. Es una construcción del
siglo XII, de planta rectangular, cabecera plana y techumbre de madera apoyada sobre grandes arcos apuntados.
Estuvo decorado su interior con pinturas al fresco de estilo lineal en las que se representaban escenas muy diversas:
- En la cabecera:
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San Juan Evangelista
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Vista general
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Los martirios de los santos Eulogio, Augurio y Fructuoso fueron pintados en la segunda mitad del siglo XIII por
el llamado Primer Maestro de Bierge.
También se narra la vida de San Nicolás de Bari, pintada a finales del siglo XIII por el Segundo
Maestro. Esta es la única parte de las pinturas que hoy puede admirarse en su lugar de origen.
- Muro meridional:
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Toronto (Canadá)
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Nebraska (EE.UU.)
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En él podían admirarse las pinturas que representaban la vida de San Juan Evangelista.
Actualmente este conjunto se encuentra troceado y desperdigado por todo el mundo: en el Museo de Omaha, Museo de
Toronto, en el Metropólitan de Nueva York, en el de Nebraska y en una colección privada y anónima
de Barcelona.
- Muro septentrional:
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Cataluña
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En él estaban pintadas varias escenas de la vida de San Nicolás, hoy custodiado en el Museo de Arte
de Cataluña.
Todas estas pinturas fueron arrancadas entre los años 1949 - 50 para evitar su progresivo deterioro. A partir
de este momento comenzó su dispersión. Las pinturas de la cabecera y dos ángeles con trompeta
se expusieron en el Museo Diocesano de Huesca hasta 1994, cuando de nuevo fueron trasladadas a su lugar de origen.Las
diez escenas del muro septentrional fueron vendidas al Museo de Arte de Cataluña en 1951 por 110.000 pesetas.
Respecto a las pinturas del muro meridional fueron troceadas para ir a ocupar, en el mejor de los casos, alguna
parte de las salas de museos estadounidenses y calalanas, ya que de otras partes se desconoce su paradero.
Por todo ello, podemos considerar el caso de Bierge como uno de los mayores atentados contra el patrimonio artístico
altoaragonés en el siglo XX. |