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Foto
de Juan Cazcarra Sesé, gaitero de Bestué, Huesca. (Cortesía
de Mario Gros). Más información en este enlace
En
Radiquero, al igual que en otros muchos pueblos del Pirineo,
la jota desplazó a anteriores representaciones folclóricas
más primitivas; así por ejemplo las personas más mayores tan
apenas recuerdan la utilización de la gaita de boto (en la
foto).
Hasta
antes de la Guerra Civil se bailaban algunas danzas locales,
como “O Garrotín” o “La Retranca”, y los músicos las tocaban
utilizando instrumentos de cuerda (guitarras, bandurrias y
violines). Sabemos que las letras de estas canciones eran
muy variadas, y se adaptaban a acontecimientos ocurridos en
el pueblo. También abundaban las sátiras de carácter político,
siendo esto algo “peligroso” ya que se vivían momentos difíciles.
También han pasado muchos años desde que la numerosa juventud
del pueblo se juntaba todos los domingos en el salón social
para bailar. El número de personas se incrementaba considerablemente
con las cogedoras y jornaleros que trabajaban en las casas
durante la temporada de recolección de las olivas. Antes del
baile cada mozo iba a buscar a la moza a su casa. En ocasiones
alquilaban un organillo, pero en la mayor parte de los casos
eran los propios jóvenes quienes hacían de músicos.
Los
más mayores también recuerdan que al llegar el mes de septiembre,
después de cenar, se juntaban todos los vecinos de cada calle
alrededor de hogueras encendidas en las plazoletas, y allí
unos cantaban, las mujeres hilaban, también se contaban chistes,
cuentos e historias de brujas, duendes, curas y un largo etcétera.
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