radiquero.comParque Cultural del río Vero

Radi... ¿qué?

¿Dónde está?

Historia

Curiosidades

Queso y vino

El Parque Cultural

 
 
Asociación Cultural O'Coronazo

e-mail

 
El ‘calçot’, un exquisito manjar ya altoaragonés
Calçotada del 2003 en Radiquero


Extraído del HERALDO DE HUESCA, el domingo 11 de abril de 2004


Antonio Martínez
Menudo descubrimiento tuvo aquel buen hombre, solitario payés de la localidad tarraconense de Valls, el ‘Xat de Benaiges’ en los años finales del siglo XIX. Encima de unas brasas puso a punto unos brotes de cebolla y surgió el ‘calçot’, un exquisito fruto de la tierra que hace las delicias de los paladares más exigentes y que, con el transcurso de los años, se ha hecho referencia en las cartas de restaurantes, hoteles y fiestas familiares, expandiéndose más allá de los límites de la geografía catalana.

Hasta Don Quijote aceptó del buen Sancho para su yantar una cebolla, un poco de queso y unos cuantos mendrugos de pan. Y eso que Sancho le advirtió que no eran “manjares que pertenecen a tan valiente caballero como vuestra merced”. El ‘Xat de Benaiges’ supo convertir la cebolla en el manjar que hoy conocemos y a buen seguro que Don Quijote lo hubiera nombrado gobernador de Valls.

La degustación, e incluso su cultivo en pequeñas parcelas de huerta, son ya habituales en Aragón, particularmente en los territorios próximos y limítrofes de la vecina Comunidad catalana. También son infinidad los aragoneses que, entre noviembre y finales de abril, se trasladan a establecimientos de restauración para degustar el hoy preciado ‘calçot’, y en la actualidad ya se adquieren en manojos en nuestras fruterías para aderezarlos al gusto. Asimismo, la salsa especial se puede adquirir en supermercados y otros establecimientos de alimentación.

LA HISTORIA

Según los datos colgados en la página web de la Cámara de Comercio de Valls -cambra.com-, este sencillo, pero apetecido manjar como es el ‘calçot’ fue descubierto por el citado payés vallense, el ‘Xat de Benaiges’, “quien empezó a cocer en las brasas los brotes tiernos nacidos de una cebolla vieja cultivados especialmente para ser cocinados y también fue él quien se ingenió el aderezo o salsa que aún conocemos hoy en día con algunas variantes”.

“El proceso de cultivo empieza durante los últimos meses del año cuando se siembran las semillas de la cebolla blanca. Cuando esta cebolla ya ha germinado y crecido, se arranca de la tierra y se vuelve a plantar... Según los payeses, es mejor plantarlos en época de luna vieja y se recolectan preferentemente entre los meses de noviembre y abril. A partir de las primeras décadas del siglo XX, la ‘calçotada’ se convirtió en una comida habitual de los días festivos para muchas familias, y en los años 60 algunos restauradores con espíritu emprendedor los incluyeron en los menús”.

EL RITUAL

En la elaboración de este plato, se siguen las costumbres de las tierras originarias, y no debe ni puede faltar el acompañamiento de la salsa especial con almendras y avellanas tostadas, tomates asados, ajos asados, aceite de oliva virgen, pimiento seco choricero o pimienta roja dulce, perejil y sal bien molidos o triturados en una batidora o mortero.

Como acompañamiento a los ‘calçots’, tampoco pueden faltar en la mesa el ternasco y longaniza a la brasa, las tiernas y recién cogidas alcachofas pasadas también por la brasa, las frutas del tiempo, los dulces, mejor caseros, el vino tinto y el cava.

En el caso que nos ocupa, Agustina y José María, nuestros anfitriones, convertidos en excelentes restauradores para la ocasión, con la colaboración de Miguel, Mireya y Claudina, conocedores de los secretos de los fogones y los intríngulis para satisfacer al más exigente de los paladares, nos condujeron paso a paso y hasta la mesa a conocer todo el ritual.

La primera operación es arrancar de los caballones la planta de la cebolla, y, según José María, “debe hacerse buscando que el ‘calçot’ no se haya hecho demasiado grueso para que las brasas lo cuezan mejor y también pueda manejarse bien al comerlo”. José María es quien prepara la leña mezclada de sarmientos secos y de la poda de frutales como los melocotoneros o almendros. Sus llamas y brasas asarán en la barbacoa los brotes de las cebollas y las carnes. Entre tanto, será Miguel quien recorte los tallos de la planta hasta dejarlos prestos en la parrilla. Agustina es quien conserva la mejor de las recetas y prepara en la pequeña cocina la salsa que se presentará en la mesa en tarrinas individuales.

Poco a poco, se van asando los ‘calçots’ y se envuelven en unas hojas de papel de periódico que guardarán el calor hasta el momento de presentarlos en la mesa. Cada comensal se tocará con una babero de papel para evitar que, al acompañar el ‘calçot’ hasta la boca, después de haberlo untado con la salsa, no escurra ésta y manche cualquier prenda de vestir.

Previa a la ‘calçotada’ y como entrante, Agustina sacó de la cazuela unos caracoles a la ‘gormanta’ con sabores mezclados de aceite virgen, ajo, perejil, harina y sal y pimienta.

En esta ocasión, el ternasco fue de nuestras tierras ribereñas, la longaniza y las alcachofas de Alcarrás, los farinosos de Pascual y la trenza de Peirón, ambos de Monzón, la tarta y frutos secos tostados, cosecha propia de Agustina, el vino del Somontano de Bodega Pirineos y el cava de San Sadurní de Noia.

 


© Radiquero.com - 2001 - 2008
Hacemos esto... | Mapa del sitio | Prensa

Realización:
Próximamente...
El proyecto sobre el descenso del río Vero que ibamos a tratar aquí se va a hacer desde cauces institucionales, integrado en un especial más ambicioso sobre deportes de aventura.

¿Que ha sido de nosotros?
Visiones en 360º
Abiego
Desde aquí puedes enlazar con alguna de las panorámicas que tenemos disponibles en nuestra web:
:: Escultura siglo XX, Abiego
:: Ermita de la Virgen de Viña
:: Abrigos de Quizans
Sólo si tienes instalado
QuickTime