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Como ya hemos dicho anteriormente, la costumbre que por estos valles se tenía de culpar a las brujas de
las desgracias que no tenían una explicación aparente, es lo que llevó también a la
bruja Dominica la Coja ante la Inquisición y posteriormente a "relajar al brazo secular", ajusticiarla.

Los delitos de brujería eran tan
difíciles de probar (en casi todos los casos, por no existir tal delito) que los vecinos de Pozán
de Vero se reunieron el 25 de octubre de 1534 y crearon los Contrafueros, con los que se podía juzgar estos
delitos sin necesidad de aportar pruebas, tan sólo con los testimonios de la gente, y la gente tenía
mucho miedo, eran tiempos muy difíciles y buscaban en lo esotérico la causa de sus desgracias.
Dominica pasó de ser "partera, entretenedora, curandera, santiguadora, abortona"... a ser alguacila
del Diablo.
Se le abrió un poceso
por la Justicia Civil u Ordinaria en Pozán de Vero, donde ella vivía. La fama pública de bruja
flotaba desde hace tiempo. Sus vecinos, los mismos que recurrieron a ella cuando la necesitaron, la acusaron públicamente
de bruja delante del Justicia del lugar, el cual condenó a la rea a muerte "natural": hoguera.
Tras torturar a Dominica y hacerle confesar innumerables delitos esta falleció antes de cumplir la sentencia.
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