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La España del siglo XVII se caracteriza sobre todo, por ser una España en declive.
Aridez, cosechas deficientes, precios elevados, impuestos, guerras, enfermedades...son razones de una situación
tan desastrosa del país. La demografía se estanca y se inicia la despoblación.
Proliferaban por doquier los conventos, abadías y monasterios de monjas y de clero secular. Había
una superabundancia de eclesiásticos.
Paralelamente a esta superabundancia se desarrolló la superstición, hechicería, brujería,
posesión...alcanzando una auténtica "Edad de Oro de la Brujería".

El Alto Aragón no fue ajeno a estos fenómenos.
El montañés era víctima de la geografía de las Sierras y las partes ALtas. Su vida
era miuy limitada y monótona.
La incultura propicionaba la recepción de ideas mágicas y supersticiosas. Intentaban explicar todo
lo que ocurría a su alrededor atribuyéndolo a fuerzas o agentes sobrenaturales. Por eso era cómodo
aceptar la brujería y la hechicería.
Dentro de esta situación existen
una serie de causas por las que apareció la figura de las brujas/os:
- Las mujeres permanecían casi todo el años
solas en el poblado. Los hombres desaparecían por sus actividades ganaderas, matrimonios de conveniencia...
- Incomunicacion permanente, lo que provocaba la
aparición de sanadaroes locales.
- Pocas horas de sol, debido a loa orientación
de los valles de norte asur y a las fuertes nevadas.
- Las mujeres sin dote. En estas circunstancias
era muy difícil encontrar marido por lo que abundaban las "solteronas"
Existía pues en los valles una situación
de escasez casi permanente, física y espiritual.
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