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Los aquelarres tenían un marcado contenido sexual. Su organización se hacía con el pretexto
de "gozar mujeres" o asistir a verdaderas orgías sexuales.
En los aquelarres se pretendía realizar actos sexuales con el diablo "contra natura". En nuestro
caso, en Pozán eran relaciones heterosexuales las que se llevaban a cabo. Dominica la Coja declara, en su
proceso ante la Inquisición de Zaragoza, que "le beso el culo al diablo y el diablo la tomó
luego y la cabalgó y que tenía el sexo de hierro muy fino".
Para ir al aquelarre, tras untarse con sustancias
extraídas de los sapos, sentían la sensación de volar montadas sobre el diablo transformado
en cabrón. Se sabe que la imagen de la bruja montada en una escoba viene de la forma que tenían de
aplicarse sus ungüentos alucinógenos en sus organos sexuales, ya que así el efecto era más
intenso.

Pozán y Alberuela
Dominica la Coja, famosa bruja de Pozán
de Vero, pueblo situado a pocos km. de Barbastro [ver
mapa de localización], declaró en 1534 ante la Inquisición que
iban a las eras de Tolosa (Francia) a practicar sus aquelarres al grito de
- "por encima de rama y hoja
a la eras de Tolosa"
Cita como cómplices a tres mujeres del
lugar y a una de Salas.
Es imposible que cada noche se desplazasen a esa distancia (180 km) de no ser por sus alucinaciones. Según
los relatos que se cuentan en Las Almunias, en Mascún, las eras de Tolosa están en el Tozal de Asba,
pico lateral de la sierra de Sevil.
Martina Dueso, bruja de Alberuela de Laliena,
también acudió a estos aquelarres posteriormente, allá por 1570. Fue juzgada por la justicia
ordinaria en Huesca
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