Material
necesario:
- 1 calabaza. Debe ser lo más gorda posible. Cualquier tipo
de calabaza es útil.
- 1 cuchara o cucharón.
- 1 navaja o cuchillo.
- 1 caña.
- 1 vela. Tiene que ser de pequeña longitud.
Cortar
la calabaza a la longitud que se desee, en el caso de que sea
alargada. Si es redonda, se hará un orificio circular en la
parte inferior, con un tamaño suficiente para que quepa la mano.
Con
la cuchara se sacará la carne del interior de la calabaza .
Una
vez limpio el interior, se cortará la corteza para hacer los
ojos y la boca. Cuanto más fea quede la calavera, mejor, ya
que así dará más miedo.
Con
la punta del cuchillo se harán dos orificios en la parte inferior
de la calabaza, enfrentados entre si y a la misma altura. En
ellos se apoyará una caña.
Sobre
la caña hay que colocar la vela. Para sujetarla es suficiente
con dejar caer unas gotas de cera sobre la caña.
Ya se puede encender la vela, colocando la calabaza en lugares
estratégicos para que provoque el máximo miedo posible.